1. Conejeras - Fuenfría

FICHA TÉCNICA
 Trayecto   Longitud   Dificultad   Tiempo estimado   Track y Wpts   Mapa 
Circular 5 Km Baja 2 horas

Es un atractivo paseo de baja dificultad, en el que estaremos en continuo contacto con una masa de encinar del piso mesomediterráneo con elementos a veces más umbrófilos como el quejigo, además de otras especies acompañantes como el torvisco, helechos, jaras, mejoranas y coscojas, en sus zonas más pastoreadas. Las zonas menos sometidas al impacto ganadero contienen además majuelos, labiernagos y madroños, sobre todo en la finca de la Nava, que es quizás el encinar mejor conservado del parque, que además se mezcla con el pinsapo en una gran extensión.

Desde el punto de vista geológico, el terreno por el que transcurre el itinerario está compuesto por dolomías y calizas negras, además y en su mayor proporción por Brecha de la Nava. Geomorfológicamente existen dolinas, sumideros y lapiaces.

Para este sendero utilizaremos la entrada al Parque por la carretera de San Pedro de Alcántara a Ronda.
Seguimos este carril, que en todo su recorrido está en pésimas condiciones, y continuamos hasta haber recorrido unos 2 Km de distancia, a nuestra derecha observaremos una pequeña depresión de la que parte otro carril con un cable que impide el acceso.

En este llano se encuentra el cartel de la Consejería de Medio Ambiente y es posible dejar el vehículo para comenzar a andar hasta la Fuenfría. En un corto tramo de andadura nos encontramos que el sendero empieza con una suave pendiente, que en pocos minutos se culmina y nos lleva hasta una balsa vallada destinada a abastecer camiones y helicópteros del servicio contra incendios forestales, localizada en un claro entre el encinar.

Desde aquí ya es posible ver a lo lejos, en la Nava de San Luis, pinsapos dispersos entre el encinar cerrado y algunos bosquetes más dominantes en la cara norte.
Debemos atravesar el llano por la parte izquierda de la balsa, para continuar por el carril de tierra, adentrándonos nuevamente en el encinar. Este tramo discurre llaneando, con una curva que toma dirección este, hasta encontrarnos un arroyo que lo cruza perpendicularmente. Nosotros tomaremos la dirección que el propio arroyo nos da aguas arriba y siempre entre el encinar, hasta llegar a una vella ganadera con puerta.

Desde este punto lo más aconsejable es continuar el propio cauce del arroyo, encontrando a nuestro paso y a la derecha un llano de cultivo vallado al ganado; esta alambrada debemos seguirla paralelamente, a la vez que ascendemos por el arroyo.

Una vez que la alambrada del cultivo queda atrás en el llano, volvemos a observar al frente, tras una ligera subida, una nueva portada. Al atravesar la portada, que debemos cerrar como todas que encontremos, justo a su derecha continúa la vereda, que no es otra cosa que una antigua conducción de agua que abastecía a distintos pueblos que avanza siguiendo las curvas de nivel. Andados unos metros, observaremos a nuestra izquierda y bajo la pendiente de la ladera, el arroyo de la Fuenfria y su carril, que a la vuelta tomaremos para completar el itinerario.

Este último tramo por el que proseguimos es un encinar más adulto y menos denso; es zona bastante más pastoreada, que conforme se avanza está más aclarada, aunque puede verse algún que otro pinsapo pequeño entre el encinar, con helechos y jaras. La vereda continúa siguiendo las curvas de nivel y la moderna conducción de agua se sitúa por encima, casi de forma paralela. Nuestra vereda, se vuelve cada vez más pedregosa, a la vez que sale del encinar y nos acercamos más al arroyo de la Fuenfria y su carril paralelo. Una vez salimos totalmente del encinar, se divisa un gran llano con un primer cortijo a su derecha y otro al fondo, con antiguos muros de cultivo en su interior.
Sin haber dejado nunca de seguir la media ladera, la antigua conducción pasa por encima de este primer cortijo, y posteriormente se alcanza el llano y se enlaza con un carril que prosigue por el lado derecho de la planicie y la rodea siguiendo el pie de las zonas más agrestes, hasta llegar al segundo cortijo que anteriormente se observaba a lo lejos, cruzando antes un arroyuelo para abandonar el llano y pasar entre dicho cortijo y una pequeña instalación de extracción de áridos a la derecha. La vereda continúa paralelamente, sin subir, a una valla existente en el llano, hasta introducirse en el propio arroyo de la Fuenfría, pasando por otro cortijo en ruinas con una alberca y en sus inmediaciones cerezos y nogales.

En este último cortijo derruido puede observarse a lo lejos el contraste que ofrece el contacto geológico entre las sierras pardas y las blancas, donde el cambio de vegetación es patente.

Una vez adentrados en el arroyo, la vereda prosigue por su margen derecho, encontrándose ésta muy pedregosa en un corto tramo, hasta llegar a una caseta de control de la conducción en la que precisamente se encuentra el contacto geológico que antes se veía a lo lejos.

Inmediatamente llegamos a la Fuenfría, donde pueden observarse a la derecha un conjunto de casas en ruinas en forma de naves, antiguos bancales en una zona central semillana y por encima de éstos un cortijo derruido con cerezos, nogales y castaños.
Subiendo arroyo arriba existe una caseta pequeña y circular, en cuya base hay un pequeño chorro y por encima de ésta hay unos cedros de dimensiones apreciables.

Desde este punto debemos iniciar la vuelta al origen del itinerario en la finca de Conejeras, por lo que nuestro recorrido continúa en dirección contraria, siguiendo el carril que va aguas abajo por el propio arroyo de la Fuenfria. Esta vez pasamos por el lado contrario del cortijo, abandonando el llano y adentrándonos en el valle cerrado por el carril que nos obliga a cruzar el río una y otra vez.
Recorremos ahora el encinar de la Nava a nuestra derecha, que es más espeso y con bastantes pies de pinsapos jóvenes y adultos. En este tramo aparece una valla que corta el carril y poco después éste se escinde en dos, antes de cruzar el arroyo por última vez sobre un pequeño puente de tubos hormigonados.
Este cruce a su derecha sigue hasta Quejigales y el nuestro nos lleva al inicio del itinerario.