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Miedo a Volar |
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"Volar puede ser una experiencia maravillosa o una carga, un sueño o un verdadero trauma". Lo que para algunos es una experiencia fascinante, para otros puede ir intrínsecamente unido a un sentimiento de miedo. Ciertos estudios internacionales presentan pruebas de que aproximadamente la cuarta parte de los pasajeros de un avión, y a veces la mitad, experimentan miedo a volar o síntomas muy similares a éstos. Por miedo a volar entendemos una inquietud permanente y desproporcionada que surge antes del vuelo y que lleva a un deseo apremiante de evitar la situación. La palabra "fobia" deriva del nombre del dios griego Phobos, la encarnación del miedo y del terror. La escala de reacciones que se produce ante el miedo va de leves sensaciones de angustia hasta el pánico. En este curso trataremos de contribuir a superar los miedos que surgen antes de iniciar el vuelo, o como mínimo ayudará a mitigarlos. También puede servir para descubrir y experimentar lo que es volar. Hace 2000 años, el filósofo griego Epicteto pensaba: "Las cosas por sí mismas no atemorizan a las personas, pero sí la idea que se hacen de ellas". Esta frase también se puede aplicar a las personas que tienen miedo a volar. Si se toman en cuenta las estadísticas, el riesgo a morir que se corre cuando se vuela es 4.000 veces menor que el que se corre con el hábito de fumar. A muchas personas les tiemblan las rodillas ante el solo pensamiento de tener que subir a un avión. Pero cada día emprendemos, con total convenciemiento, riesgos mayores que el simple hecho de volar. ¿Por qué motivo? En la era de las nuevas tecnologías, en la que se ha conseguido hacer realidad el sueño milenario de Ícaro, no podemos disfrurtar de ello. Por todo ello, nos gustaría volar sin sensaciones desagradables, sin miedo y, a ser posible, relajados. A decir verdad, no hay que dejarse influir por los accidentes de aviación: en vez de ello es mejor dejarse guiar por nuestra porpia conducta y experiencia. El miedo es algo natural, y a ello se debe que no queramos perder del todo ese compañero de vida tan útil. Por lo tanto, es más práctico reconducir a una medida soportable nuestro miedo cuando volamos. Admitir el miedo no debe significar caer en el pánico, sino aprender a influir en el proceso de miedo y controlarlo, hasta cierto grado, para evitar que se dispare. El método Jacobson. En primer lugar debemos superar las señales de miedo corporales. El miedo, y por lo tanto también el miedo a volar, produce tensión muscular. Esta tensión afecta a todo el cuerpo aunque sólo la notemos en parte. Sólo cuando una tensión muscular es continuada produce dolores: de cabeza, tensión en los hombros, en la nuca o en la región de la musculatura de la espalda. Al haber perdido la sensibilidad para percibir las tensiones musculares, la señal nos llega demasiado tarde después de que ya se han fijado en esas partes del cuerpo. A esta conclusión llegó el fisiólogo estadounidense Edmund Jacobson en los años veinte. En sus trabajos de investigación halló una relación entre la excitación corporal, la intranquilidad interna, el desasoiego, por un lado, y la elevada tensión muscular, por el otro. Jacobson también pudo demostrar con sus investigaciones cómo con una musculatura distendida no era posible que se diera una experiencia de miedo intensa. Distensión y miedo no pueden producirse al mismo tiempo. De ello derivó su importante método de la distensión, la "relajación progresiva", mediante la distensión de la musculatura que se consigue por una tensión previa. Aunque parezca paradójico, la tensión voluntaria de los músculos, fácil de conseguir, lleva indefectiblemente a una disminución del grado de tensión cuando hacemos que esta ceda. En el momento en que conscientemente tensamos los músculos, incidimos de forma activa e indefinida en el transcurso de las reacciones corporales, a la vez que determinamos su dirección. A lo largo de este curso aprenderemos cómo el método Jacobson puede ayudarnos a convertir los viajes en avión en una experiencia plácida y confortable. Veámoslo en las siguientes unidades didácticas. Antes de que inicie usted los ejercicios prácticos, debe saber que según Jacobson, los ejercicios de relajación los puede realizar tanto sentado como estirado y, evidentemente, también en el asiento del avión. Para iniciar los ejercicios proceda de la siguiente manera: tense todo lo que pueda los distintos músculos del cuerpo en un lapso de 10 segundos. Mantenga entonces la tensión máxima conseguida durante 5 segundos más antes de relajarsse poco a poco. Apreciará que su sensibilidad a los distintos grados de tensión de sus músculos aumenta. Experimentará que a la relajación corporal le sigue con el tiempo una relajación mental. Mientras realiza los ejercicios jamas tense sus músculos hasta el extremo que empiezen a dolerle. |
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1. Relajación de los brazos |
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Para realizar el siguiente ejercicio vuelva las manos de manera que las palmas miren hacia arriba y presiónelas junto con sus antebrazos hacia abajo, contra su punto de apoyo; sienta la tensión en los tríceps, en la parte posterior de los brazos...(5 segundos) Vuelva a relajarse de nuevo. La relajación se extiende desde los brazos, pasando por los antebrazos, hasta las manos y los dedos... Cuando piense que sus brazos están totalmente relajados, intente aflojarse todavía un poco más. Los brazos se vuelven más pesados y calientes. Relájese más y más...todo lo que usted quiera. Cuando desee dar por finalizados los ejercicios, flexione y extienda los brazos con fuerza hasta que vuelvan a estar completamente despiertos...(máximo 5 segundos) |
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2. Relajación de cara y hombros |
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Ahora dirija su atención a los músculos de la región cervical. Eche la cabeza hacia adelante. Presione la barbilla con tra el pecho y esté atento a la tensión que ello le produce en la nuca...(5 segundos) Haga girar la cabeza hacia la derecha y experimente el cambio de tensión...(5 segundos). Ahora gire la cabeza hacia la izquierda y perciba el cambio de tensión...(5 segundos) Por último, deje que la cabeza vuelva a una posición cómoda. Perciba la agradable liberación; deje que la relajación se extienda...(aprox. 20 segundos) A continuación alce los hombros y observe cómo la relajación se extiende por la parte superior de la espalda. Relaje la nuca y los músculos de la cara, y siente cómo la relajación avanza más y más... Cuando desee dar por finalizados los ejercicios, flexione y extienda los brazos con fuerza hasta que vuelvan a estar completamente despiertos...(máximo 5 segundos). |
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3. Relajación de abdomen |
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Tense los músculos del abdomen mientras hunde el estómago. Tense los músculos con fuerza y sienta esta presión (5 segundos) Relájese, afloje de nuevo el abdomen...(aprox. 20 segundos) A continuación, tense la musculatura del abdomen mientras presiona el estómago hacia fuera. Endurezca todo lo que pueda los músculos del abdomen... (5 segundos) y relájese. Afloje los músculos y perciba la diferencia entre tensión y relajación... (aprox. 20 segundos) Repítalo una vez más. Hunda el estómago. Perciba la tensión (5 segundos). Presione el estómago hacia fuera. Perciba la tensión...(5 segundos). Relaje totalmente los músculos del abdomen; déjese llevar por la sensación de relajación...(aprox. 20 segundos) Concéntrese ahora en su espalda. Apoye los hombros contra el respaldo de la butaca. Doble la columna vertebral hacia arriba. Aumente la tensión en su espalda y en los músculos de los hombros...(5 segundos) y adpote de nuevo una postura más cómoda. Aflójese. Perciba la diferencia entre tensión y relajación. Deje que esta sensación agradable se extienda...(aprox. 20 segundos) Cuando desee dar por finalizados los ejercicios, flexione y extienda los brazos con fuerza hasta que vuelvan a estar completamente despiertos...(aprox. 5 segundos) |
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4. Relajación de piernas y cuerpo |
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Totalmente relajado, usted se resiste a mover ni un sólo músculo de su cuerpo. Piense en el gran esfuerzo que le costaría si ahora usted quisiera levantar el brazo derecho. Compruebe si la sola idea de tener que hacerlo le ha producido alguna tensión en los hombros o en los brazos. Acto seguido, decide no levantar el brazo; usted continúa tranquilo y profundamente relajado... Cuando desee dar por finalizados los ejercicios, dobe y extienda los brazos con fuerza hasta que vuelvan a estar completamente despiertos. |