Reanimación cardiopulmonar - Control de la respiración
La ventilación tiene como objeto el hacer llegar oxígeno hasta los pulmones,
para ello realizaremos la respiración boca-boca ó boca-nariz:
Se deberá hiperextender el cuello, para ello se puede colocar debajo del
cuello una chaqueta o una toalla.
El auxiliador se coloca a la derecha de la víctima, tapa la nariz con el
pulgar y el índice de su mano izquierda y con la mano derecha se sujeta la
mandíbula, abriendo la boca.
El auxiliador inspirará profundamente, sellará con su boca la boca del
accidentado, observará que el tórax de la persona se eleva y después se retira
para permitir el vaciamiento pasivo de los pulmones.
Se realizarán dos ventilaciones.
Después de realizar dos ventilaciones , es el momento de controlar el
pulso.
Control de la circulación
Hay que comprobar si existe pulso central:
Para palpar la arteria carótida, la localizaremos entre la traquea (nuez) y
el músculo esternocleidomastoideo.

Si no tiene pulso se debe empezar con las compresiones torácicas.
Compresiones torácicas: el paciente debe estar boca arriba y sobre una
superficie dura. Se palpan las costillas hasta localizar la punta del esternón.
Se colocan dos dedos de la mano derecha y a continuación el talón de la mano
izquierda. Entonces situamos la mano derecha sobre la izquierda, agarrando los
dedos.
Los brazos deben estar rectos, no hay que doblar los codos, de modo que la
compresión del tórax sea perpendicular al esternón y la fuerza se haga con el
cuerpo. Las manos no deben separarse del tronco y no ser cambiadas de posición.

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