El DiarioIniciamos nuestro viaje desde Málaga, el 2 de agosto de 2004, vía Málaga-Madrid, Madrid-París y París-Beijing. En el aeropuerto de Málaga escuchamos que a la misma hora que nosotros salimos hacia Madrid hay un vuelo que va a Charles de Gault, qué le vamos a hacer, inconvenientes de los viajes organizados. El vuelo Málaga-Madrid llega puntual pero Madrid-París se retrasa 30 minutos, aún tenemos tiempo suficiente. La comida de este vuelo es pésima, dos croquetas frías y un trocito de pollo pinchado en un palo. Estamos en París en la terminal 2, un poco perdidos, este es un vuelo de transición, las maletas las facturamos directas Madrid-Beijing, pero debemos de cambiar nuestros billetes por las tarjetas de embarque. Nos dirigimos a la terminal 1, para ello hay que coger un autobus, fuera de la terminal, que tarda 10 minutos en llegar. Nos sonprende el estado de esta terminal, horrenda estructura de cemento, con aspecto de abandonada. Después de preguntar en varios sitios, nos enteramos que hay que pasar por facturación para cambiar los billetes, no sé que pasaría si no supieramos inglés, nadie hace ningún esfuerzo por entenderte. Tenemos que guardar cola, no sé que pasa con la Srta. de nuestro mostrador pero tarda mucho, al final lo comprendemos, es una incompetente, después de revisar nuestros pasaportes como si quisiéramos emigrar a China (lo que le importará!) tarda un eternidad en emitir los billetes para al final colocarnos en filas y asientos distintos para un vuelo de unas 11 horas, protestamos y dice que no se puede arreglar, pero al minuto siguiente romper los billetes y hacer otros, lo mismo que había pasado con el grupo de personas delante nuestra.
Día 3 de agosto. Beijing
Como hemos sido los últimos en llegar, hemos retrasado al resto del grupo que nos espera en el hotel, somos 16 españoles en total, así que realizaremos primero las visitas y el almuerzo se cambia por la cena. Hace un calor infernal, húmedo, que te hace sudar todo el rato. Primera visita, el Lamasterio Yonghe, seguimos como autómatas a nuestro guía, no sé si con el cansancio que tenemos acumulado podremos apreciar la belleza de este templo. Cruzamos un patio tras otro, los edificios construidos en madera sin utilizar clavos, encajándose las piezas entre sí. En el último patio la atracción principal, un buda de 26 metros tallado en una pieza, de un árbol de sándalo. No se pueden hacer fotos del interior de los templos y menos de los budas. Segunda visita, el Templo del Cielo, gran superficie con varias edificaciones, en él se celebraban dos veces al año los dos ritos oficiales: en el solsticio de invierno el rito de las Cuatro Periferias y en el equinocio de primavera el rito de la Buena Cosecha.
(yuanes). De postre sandía.
Hay algo que nos ha sorprendido, nadie en el grupo fuma, lo que supone un gran alivio puesto que no soportamos el tabaco. Terminada la cena volvemos al autobus, el guía nos propone una actividad antes de terminar la noche, ¡un masaje de pies!. Estamos demasiado agotados y a pesar de su insistencia, sólo le interesa a uno del grupo, además después de dos días sin poder asearnos no nos parece bien someter a la cámara de gas a una pobre china.
Día 4 de agosto. Beijing
Nos dirigimos en autobus a Badalin, uno de los lugares para ver la Gran Muralla, donde también hay un parque zoológico con osos panda. El lugar está lleno de coches y a pesar de que muchos edificios están contruidos en el 89 dan sensación de ser tremendamente viejos. Hay que recorrer una gran distancia para llegar a la muralla desde Beijing, el paisaje cambia según nos acercamos, es abrupto, montañoso y verde. Se nota el esfuerzo que han tenido que realizar para construirla. El entorno donde se encuentra y la majestuosidad de la construcción hace que te impresiones aún más. Como se puede ver por las fotos, hay muchos turístas, la mayoría son chinos conociendo su propio país. Tras una hora recorriendo la muralla volvimos al lugar concretado y nos dirigimos a almorzar.
Damos vueltas por la zona pero no hay nada interesante para ver, sólo algunas calle un poco más viejas pero no son los clásicos hutons de Beijing. Pasamos por un sitio de masajes en cuyo escaparate dice: 30 masaje de pies y 30 de cuerpo (en inglés). Después nos contarán que les ha costado unos 15€, es decir 150 , donde les llevó el guía. Muy listo, ¿verdad?
Sin asearnos y cansados, cenamos. La hora de comer siempre es la más divertida, por probar más platos diferentes y por el uso de los palillos que casi todos ya dominamos. El pato está buenísimo y me ha impresionado la asepsia con que lo preparan y cortan. De postre: sandía, de nuevo. Volvemos al hotel, estamos realmente agotados. Día 5 de agosto. Beijing - Zhengzhou Desayuno y en camino. Hoy es Palacio Imperial, hace un calor de justicia y está a rebosar de gente. Es una pena que esté en obras, con lo de las próximas olimpiadas se están restaurando los edificios. Atravesamos un pabellón tras otro, visto desde el cielo la Ciudad Prohibida tiene que ser impresionante. Finalizada la visita el guía nos lleva a una tienda junto a la muralla de la Ciudad, no sólo es cara sino que además no se regatea, perdemos nuestro tiempo allí.
Terminada las visitas del programa vamos a cenar y de ahí al Hotel Qianmen para ver la Ópera de Beijing. Sin poder asearnos vemos la Ópera de Beijing, al principio de la representación es ópera y en la parte final la historia se intercala con acrobacias. Es precioso el colorido de sus trajes. De aquí nos llevan a la Estación de Beijing para tomar el tren nocturno. Parece que es la primera vez que el guía hace esto, se le ve un poco perdido. Estamos en la sala de espera de los trenes, la gente nos mira con curiosidad mientras permanecemos de pie, formando un grupo. Nos colocamos en cola una hora antes, entonces el guía se despide de nosotros dejando los tickets de las maletas a Miguel Angel para que se lo diera al guía que nos esperaba en Zhengzhou.
No hay duchas, sólo una zona con dos lavabos y un aseo en cada extremo del vagón dos aseos, uno tiene un inodoro y el otro un agujero en el suelo del vagón. Es toda una sensación verse agarrado a un asidero con el tren agitándose en marcha y haciendo tus necesidades por un agujero que da a la vía del tren. Por eso, mientras el tren está parado no se puede entrar al aseo, para no llenar de detritus las estaciones. El tren no está mal, se nota que es la zona VIP. Nosotros tenemos muchas ganas de cachondeo, y para comprobar lo confortable que son los compartimentos nos metimos todos en uno para hacernos una foto al estilo camarote de los hermanos Marx. No se como no nos echan del tren con el escándalo que tenemos formado. Menos mal que metimos en la mochila una camiseta porque no podremos cambiarnos de ropa hasta la noche. Día 6 de agosto. Zhengzhou Llegamos a Zhengzhou a las 7:10 h. El guía que nos espera se llama César, es un chico muy joven e inexperto, su español es bastante malo. Le damos los tickets de las maletas y se queda desconcertado y empieza a ponerse nervioso. Al parecer no sabía nada sobre las maletas y tras 45 minutos de espera averigua que las maletas van camino del Hotel Peonía de Luoyang. Desayunamos en un hotel y nos dirigimos al Templo Shaolin. Este templo está bastante descuidado y realizándose obras de reconstrucción. En la visita nos acompaña otro guía que habla inglés para explicarnos porque el nuestro no sabe nada sobre este lugar. Es un verdadero ejercicio mental intentar entender lo que quiere decir en español. Cerca del templo está el Bosque de Estupas, construcciones funerarias, parece que el guía ni siquiera ha estado aquí porque realiza fotos y dice que le ha gustado.
Una niña pequeña que camina con sus padres nos saluda diciendo "jalo" (que pretende ser "Hello"), nosotros le respondemos en chino "ni hao". Nos mira desconcertada y nos reimos todos. Hay un grupo numeroso de mujeres que bailan en la calle, otras personas juegan a las cartas, a la pelota o escriben en chino en las aceras, se divierten de la manera más sencilla. Volvemos al hotel a descansar y a hacer las maletas porque hay que dejarlas listas para que se las lleven a la estación de tren. Día 7 de agosto. Zhengzhou - Xian Desayuno. Al dejar el hotel parece que hay problemas con una toallita de tocador que no aparece y tenemos que esperar a que el chófer solucione el problema. Por fin salimos con un calor sofocante. Visita a las Grutas de Longmen. Entre nosotros nos explicamos lo que vamos a ver gracias a las guías de viaje que llevamos porque con las explicaciones del guía no nos enteramos. Hay un largo trecho desde el aparcamiento hasta la puerta de entrada a las grutas, que se puede hacer andando o en trenecito eléctrico.
Mucho más confiados nos proponemos nuestra segunda salida solos. Las calles están llenas de gente que nos mira al pasar con la misma curiosidad que en otros lugares. En un McDonald's tomamos un helado de nata con un baño de chocolate que nos sabe muy bien. Muy cerca encontramos la entrada al mercado, pasando por un tunel en la muralla. No acertamos a ver el final de la calle donde están las tiendas y los tenderetes, esto es inmenso. El regateo en este lugar, así como en el resto de los lugares que después visitemos, es muy distinto que en otros paises. Te lo pasas muy bien ofertando y haciendo un poco de teatro hasta que al final las dos partes llegan a un acuerdo satisfactorio para ambas. Siempre te piden un precio muy elevado, pero el truco está en empezar en una cantidad casi ridícula. No te puedo decir en que proporción porque depende del tipo de artículo, pero siempre menos de una quinta parte. Vamos aprendiendo cual es el valor de los objetos en China. No se debe pensar en euros. La calidad de los artículos en bastante buena, mejor que en Shanghai.
Día 8 de agosto. Xian Desayuno. Visita a la Pagoda Mayor de la Oca Silvestre. Sofía nos informa sobre la ciudad en el autobus. Para subir a la Pagoda hay que pagar 20 . Subimos los siete pisos para tener una vista panorámica.
Después, la guía tiene la obligación de llevarnos a una tienda de jade, al menos es sincera y nos dice que si no queremos comprar nos vamos y ya está. Dentro nos explican en inglés los distintos tipos de jade que existen.
El primer foso es enorme, una gran nave diáfana sin columnas, donde hay 6000 guerreros a la vista. Ahora se permite realizar fotos, hace unos años no se podía. Los otros fosos son mucho más pequeños y la mayoría de las esculturas están cubiertas para que la luz no dañe sus pinturas. En el museo están los carros de bronce, así como cuatro figuras representativas que aún conservan parte de la policromía. También hay fotos de personajes ilustres que han visitado la exposición. Volvemos al hotel y nos preparamos para la noche de las compras. Salimos temprano y comemos en un buffet donde tenemos la oportunidad de comer carne de serpiente.
Día 9 de agosto. Xian - Guillin Desayuno. Salida para el aeropuerto de Xian. Pago de tasas 50 . Menos de dos horas de vuelo.
Llegada al hotel. Es uno de los hoteles más antiguos de la ciudad pero muy bien situado junto al río. Le pedimos a la guía que nos escriba la dirección de la zona de compras y también nos dice que por la noche cortan un carril de la carretera para los puestos del mercadillo, que además no queda lejos del hotel y se puede ir andando. Salimos a cenar por nuestra cuenta a un restaurante local, por supuesto buscando uno en el que la carta de platos al menos esté en inglés. Se nota que los turistas no suelen salir solos por esta zona a cenar. La comida nos cuesta a los cuatro unos 107 .
Después paseamos por el mercadillo para unas compras, como no. Luego al hotel, los botones te apuntan en una tarjeta el número de matrícula del taxi que te ha traido. Día 10 de agosto. Guillin Desayuno. Nos desplazamos en autobús hasta el embarcadero para iniciar el crucero por el río Li. Los paisajes que vas contemplando son espectaculares, sobrecogedores, magníficos... Según nos dijo la guía, al ser esta provincia limítrofe con Vietnam la vegetación y el clima es similar. Tanta vegetación y esas colinas desafiantes configuran un entorno increible, de verdadera postal natural.
Por la noche volvemos a salir para cenar y ver las pagodas del lago. Los compañeros del grupo cenan en un restaurante donde preparan delante tuya serpiente, ratas y otros animales. Otro paseito por el mercado y vuelta al hotel. Día 11 de agosto. Guillin - Hangzhou Desayuno. Salida para el aeropuerto de Guillin. Pago de tasas 50 . Casi dos horas de vuelo. Traslado y almuerzo en el hotel Lily.
La guía está enferma y se presta poco a acompañarnos. Visita al Templo del Alma Perdida sin la guía, que nos deja en la puerta sin nadie que nos explique nada, a la vuelta nos esperará una guía que habla inglés, pero se mantendrá callada todo el tiempo. Del paseo por el centro de la ciudad no sabe nada, de todas formas volvemos al hotel para salir por nuestra cuenta. Buscamos restaurante y encontramos uno que tiene fotos en el menú, nos colocan junto al escaparete del restaurante para que todo el mundo nos vea y así aumentar su categoría (a su restaurante van occidentales). Luego al mercadillo, muy turístico, típicas casas chinas, con alerones curvados hacia arriba, convertidas en tiendas, en una calle peatonal. En este sitio no regatean, hay precio fijo y apenas bajan. Nos llueve y volvemos al hotel. Día 12 de agosto. Hangzhou Desayuno. Las visitas las seguimos haciendo solos porque la acompañante es la misma del día anterior. Visita a la Pagoda de las Seis Armonías. Traslado al lago donde paseamos en barca por el Lago Oeste y caminamos por el Islote San Tan Yin Yue, con sus pasarelas de madera. Después el Jardín del Puerto Florido, un bello lugar para pasear. Por el camino vemos que apuntalan los árboles cercanos a la carretera en previsión del tifón que se espera para esta tarde. Eso nos intranquiliza un poco porque pensamos que se nos puede aguar la salida de rigor.
Al final, mojados, pensamos en cenar en un restaurante cerca de la calle del mercadillo. Cuando terminamos nos llaman un taxi y nos volvemos al hotel. Día 13 de agosto. Hangzhou - Shanghai Desayuno. Traslado a la estación de tren para Shanghai. Dos horas de recorrido que pasan rápido. Traslado al hotel y almuerzo. Hace mucho calor. Shanghai es una ciudad de rascacielos, donde se percibe la influencia de otras culturas. El guía nos propone una visita opcional para la noche, que incluye una visita a la Ciudad Vieja, un paseo en barco por la bahía y subir al hotel más alto de la ciudad todo por 160 . La subida del hotel son 60 .
Visita al Templo del Buda de Jade. Después nos dirigimos al Museo de la ciudad, en el cual se necesitan horas y horas para ver las magníficas colecciones que hay. Para hoy no estaba en el programa el Museo y que se ha cambiado por el paseo por la calle Nanjing y el espectáculo de acrobacia, que será al día siguiente.
cada uno. Cenamos en un restaurante cercano gracias otra vez al diccionario. Vuelta en taxi al hotel que está muy lejos.
Día 14 de agosto. Shanghai Desayuno. Visita del malecón, que es como el paseo marítimo de la bahía. En la Ciudad Vieja (que ya conocemos) entramos en el Jardín de Yuyuan. Almuerzo en el restaurante de un hotel cercano. De ahí vamos andando hasta la calle Nanjing, donde se encuentran las principales marcas al estilo Quinta Avenida de Nueva York y con varios kilómetros de largo.
Día 15 de agosto. Shanghai - España Desayuno. Traslado al aeropuerto. Pago de tasas. Embarcamos todos juntos en dirección a Frankfurt. En esta ciudad alemana tenemos que separarnos puesto que nosotros dos vamos a Madrid y el resto a Barcelona. La despedida se hace dura y triste. Sin más contratiempo llegamos a Madrid, pasando la noche a bordo. Para el resto termina aquí el viaje pero para nosotros hay un día más que debemos pasar en Madrid puesto que no hay vuelos ni tren a la hora que llegamos. |