El Diario 1/2Las conexiones de avión hasta destino son: Málaga - Madrid - Amsterdam - Tokio. Bueno hoy es el día. Sí, nos vamos a Japón..., a ver que nos encontramos. Salimos en el primer vuelo Málaga - Madrid. Llegamos sin contratiempos a Madrid donde recogemos el equipaje y nos vamos a la zona de facturación y allí nos sentamos, nos quedan varias horas por delante de espera ya que no nos la hemos querido jugar y hemos querido llegar con tiempo. A las 11h empezamos a ver gente del grupo, bueno al principio sólo lo adivinamos por pequeños detalles. A las 12:30h nos ponemos en cola para facturar el equipaje y allí nos encontramos con la peña que va al viaje. Ya en el avión, salimos casi una hora más tarde porque un pasajero ha facturado las maletas y no se ha presentado, así que las tienen que sacar. Nos va tocar correr de lo lindo ya que el vuelo a Amsterdam sale muy justo de tiempo. Al llegar nos esperan de la JAL porque sino no llegamos, la puerta de salida está en el otro lado de las terminales del aeropuerto, que por cierto es enorme. Tras pasar un control de pasaporte nos vamos corriendo como locos hasta la puerta de salida del vuelo a Tokio. Allí volvemos a pasar el equipaje de mano por seguridad, aleatoriamente registran a alguien a fondo y, como no, me toca a mí. Bueno, gajes del oficio, que se le va a hacer. Vale, ya estamos en el avión y allí ya está el resto del grupo que viene de Barcelona. Casi nos daban por perdidos, uffff! Doce horas de avión a Tokio. Llegamos y pasamos por los tramites de inmigración, por cierto bastante largos y severos, además de la inspección de equipaje. Sin problemas, estamos en la salida los primeros y nos están esperando. Salimos fuera de la terminal, calor y humedad a tope, al bus y para el hotel. No me acordaba del calor que hace en Asia en Agosto pero la verdad creo que lo pasé peor el año pasado en Vietnam, espero que mejore. De camino al hotel paramos en la universidad de Tokio, la verdad no se para que, pero nos dejan 10 minutos para dar una vuelta. Previamente nos advierten que 10 minutos en Japón son 10 minutos, no como en España que son 10 ó 20, jeje! Sólo llevamos una guía, y vamos dos buses. Resultado: dejan a 5 personas tiradas en medio de Tokio, eso sí, sin pasta, documentación y ala! a buscarse la vida... la primera en la frente. Llegamos al hotel subimos a la habitación y, sí, totalmente japonesa. Tatami y futón, no demasiado grande para tres personas porque la filosofía del viaje es: vamos en grupo para que salga algo más económico y claro alguna contrapartida tiene que tener. Bueno, total, sólo pararemos a dormir allí. El hotel en sí, bien. Internet gratis, baños japoneses en la última planta y sala para descansar un rato, no está mal. Podría estar mejor situado pero no me quejo, está cerca de Akihabara, el barrio de la electrónica de Tokio, esto promete... Ala, a dormir!, que venimos reventados y mañana empieza esto... :) Día 10 de agosto. Tokio Ciudad Me voy hoy de tour organizado a la Torre de Tokio, pasamos por Ginza, Palacio Imperial y Asakusa.
Palacio Imperial
Asakusa
Vamos a comer. Cuando terminamos volvemos al templo para finalizar la visita. Damos un paseo por las calles laterales de Nakamise-Dori para volver al templo y estar por allí un rato. Una cosa curiosa es que algunas de estas calles están cerradas con una especie de toldos que da la sensación de que tienen aire acondicionado o al menos que favorece la circulación del aire ya que la temperatura es menor que en el resto de las calles. Un poco cansados buscamos donde sentarnos pero estos japoneses no ponen un banco para sentarse ni de broma así que donde podemos descansamos un rato al fresco esperando la hora para volver al hotel. Por cierto, otra cosa que no te encontrarás son papeleras, bueno las hay pero pocas, por lo que tendrás que llevarte los desperdicios al hotel y tirarlos allí. Según la guía es algo normal allí, parece que desde el 11S se retiraron las papeleras para prevenir atentados. Al pasear con el bus vemos los primeros 'pobres' de Japón, que también los tiene, en un parque a la sombra con todas sus cosas al lado. Nos montamos en el bus y nos llevan al Hotel. Pero nosotros bajamos del bus y nos vamos andando a Akihabara. Sí, esto es no parar. Akihabara
De allí nos vamos andando para el hotel pasando de nuevo por el centro de Akihabara. Hago algunas fotos y a las 19:30 horas empiezan a cerrar los comercios. Comemos por el camino y nos vamos al hotel para descansar. Mañana será otro día. Día 11 de agosto. Ghibli y Odaiba
Tenemos que comer en el bus un obento, ¡Dios como odio ese invento maligno de los japoneses! Veréis, el obento es una cajita que te incluye toda la comida, incluido el arroz blanco plastoso, además de algunas cosas más que depende del tipo de obento que hayas pillado, carne o pescado.... no es que esté malo sino que comerlo frío y en el bus y además en marcha pues como que no tengo palabras...
Día 12 de agosto. Kamamura La primera salida por nuestra cuenta. Nos vamos a Kamakura. Salimos temprano del hotel y ponemos rumbo a la estación de JR de Akihabara. Al llegar vamos a las máquinas para comprar un billete pero como es la primera vez que las usamos estamos un poco liados porque todo está en Japonés. Entonces se nos acerca un japonés, que haciendo gala de esa amabilidad propia de este pueblo, pregunta hacia donde íbamos, le decimos que a la estación de Tokio. No habla inglés así que a trancas y barrancas se le hago entender. El hombre muy amable nos hace ver que debemos sacar un ticket de 130 Yenes y se acerca con nosotros a la máquina, le ponemos el importe y él nos saca el billete. Nosotros todavía medio flipados le damos las gracias varias veces y él solo sonríe nos hace una reverencia y se despide de nosotros. Si señor, eso sí que es tratar bien al turismo. Esta son las cosas que te encontrarás en este país, lo dicho, alucinante, al menos a nuestros ojos. Pasamos el ticket por el torno de entrada y vamos al andén y vamos en el tren en dirección a la estación de Tokio. Llegamos sin problemas y salimos a la estación después de pasar por el torno de salida. Le preguntamos a un empleado del metro sobre el pase pero no se aclara, le preguntamos por la oficina de billetes y nos dice que está en el exterior de la estación. Así que nos ponemos a buscar la oficina de JR porque queremos comprar un pase para Kamakura de JR (Kamakura Enoshima Free Kippu), que incluye el transporte hasta allí así como los trenes locales. Tras un rato, damos con ella, nos ponemos en cola y pedimos el Pass, sin problemas pagamos y le preguntamos al que nos vende el billete el andén de salida, nos lo indica y llegamos allí. Esperamos el tren y allí que nos montamos y tras una hora y 5 minutos llegamos a la estación de Kamakura.
Volvemos por donde hemos venido y por el camino vemos a la gente del grupo que va al templo que hemos dejado. Seguimos para la estación de Kamakura, previamente nos perdemos un poco buscando la bocacalle que da acceso a la estación pero todo bien, prueba superada. Una vez llegamos a la estación le preguntamos a la persona que está en la oficina de la estación como ir al Gran Buda enseñandole la foto de la información que llevo y el pase, él nos dice que sí y nos dice que anden tomar, además nos da un plano de acceso en inglés de la red de tren de Kamakura. Nos vamos al andén y esperamos al tren local Enoden que nos llevará a la estación de Hase donde nos tendremos que bajar para visitar al Gran Buda.
Está considerada como una de las esculturas de madera más grande de Japón y puede ser vista en el propio templo. Con la misma entrada puedes disfrutar de un estanque y jardín japonés con unas carpas grandísimas, no se que le darán de comer pero se ve que les sienta bien. Desde el templo se puede disfrutar de una buena vista de la ciudad costera de Kamakura, en la terraza que está al lado del templo, por supuesto con sus máquinas de bebidas respectivas.... Junto a los jardines del templo y el estanque está Bentendo, una pequeña sala que contiene una figura de Benten (o Benzaiten), una diosa de la belleza femenina y la prosperidad. La escultura de Benten y las de otros dioses menores se pueden encontrar en una pequeña cueva (Bentenkutsu) cerca de Bentendo. Desde luego de lo mejor del día, una suerte haber dado con ello, totalmente recomendable. Antes de dejar el lugar buscamos un sitio donde comer, encontramos un pequeño restaurante antes de llegar a la estación. Nos sentamos y elegimos los platos de la vitrina que tienen en el exterior con los platos de plásticos. Esto es normal, en Japón veras una reproducción de los platos y lo que cuestan, práctico, la verdad. Nos pedimos una taza de ramen con carne y verduras muy picante, ¡qué bueno!, la comida genial, y además barato. ¡Ala!, pues rock'n'roll y nos vamos a Enoshima. Volvemos a montarnos en el tren y seguimos el viaje pero el cielo empieza a cerrarse. Al acercarnos a la estación de Enoshima empieza a caer agua, poco al principio pero conforme avanzamos cae más fuerte. Llegamos al puente de 800 metros que une la costa con la isla pero ahí nos quedamos porque sigue cayendo. Decidimos volver a casita. Regresamos a la estación y de paso nos ponemos empapados. Esperamos el tren y volvemos a la estación de Kamakura y de allí a la estación de Tokio, que, por cierto, estaba de gente a reventar; tanta era que nos paramos a hacer unas fotos. Pillamos la línea JR Yamanote y nos vamos hacia Akihabara para ir al hotel y tomar una duchita. Comer algo y vuelta al hotel para descansar de un largo día de turismo. Mañana más. Día 13 de agosto. Harajuku y Shibuya Hoy nos toca Tokio. Es domingo así que nos vamos a ir a Harajuku a ver a las Gothic Lolitas. Pero antes nos damos una vuelta por otros lugares de Tokio ya que salimos temprano del hotel. Al llegar a la estación y como vamos a andar en metro bastante compramos un tarjeta de 1.000 Yenes para no tener que ir comprando billetes cada vez, eso sí con mucho estilo, que se note que tenemos dominado el tema del metro en Tokio. jeje Primera parada Asakusa, en la línea Ginza, porque tenemos que comprar el pase para Nikko para el día siguiente. Tomamos el metro pero cogemos el tren en el sentido equivocado, dije que teniamos dominado el tema del metro, bueno casi, jeje. Así que llegamos a la estación de Kanda por lo que nos bajamos y decidimos dar una vuelta porque según parece en esa zona hay muchas librerías y mi compañera de viaje tiene algunos encargos aunque a las 8:30h de la mañana está todo cerrado. Preguntamos a un policía sobre el tema de las librerías pero nos indica que en esa zona no hay ninguna cercana por lo que decidimos tomar el tren en el sentido correcto y vamos a la estación de Asakusa.
Llegamos a la estación de Ginza y salimos a la calle tras un momento para situarnos, vamos viendo la zona y decidimos ir al Edificio Sony de Ginza. En la puerta tiene un acuario con todo tipo de peces. Entramos para ver el edificio y sus distintas plantas. El edificio dispone de hasta una sala en la que un distribuidor de BMW muestra sus coches, ¡que caña!. Aquí podrás encontrar lo nuevo de Sony en Japón y si te gusta comprartelo, dispone de personal que habla inglés. A mí pues no me pareció nada del otro mundo y es que Akihabara marca mucho...jeje. Seguimos dando una vuelta por la zona pero curiosamente está bastante desierta, hoy es domingo, para lo que se acostumbra en Tokio, mejor. Vemos una librería enorme y entramos. Compramos unas revistas e increíblemente nadie del comercio sabe una palabra de inglés, así que por señas y algo de comanche-inglés le hacemos entender que buscamos y al fin nos llevan a la sección en cuestión. Total, salimos y seguimos ruta. Por el camino reponemos agua y buscamos una entrada al metro para ir a Harajuku.
Desde allí nos damos una vuelta por la Omotesando y hacemos algunas compras. Por cierto, encontramos el Bazar Oriental y allí compramos cosillas típicas de Japón a buen precio. Vemos tiendas de las marcas más fashion en la zona. Decidimos comer cerca y tras una reparadora comida y descanso nos dirigimos a Shibuya. En el metro vemos algo típico pero que no deja de llamarnos la atención, cómo los japoneses son capaces de quedarse dormidos nada más sentarse en el metro, y no uno ni dos, sino bastante gente. Vamos, que es empezar a andar y fritos, increíble. Pero lo mejor es que a poco de llegar a su parada se despiertan y salen por la puerta como si nada, eso sí es alta tecnología, a ver si me entero donde ponen ese microchip...jeje Llegamos a la estación y como es normal salimos por la puerta equivocada, nosotros buscábamos la estatua de Hachicko pero al final salimos por la salida contraria. Damos una vuelta hasta encontrar la plaza de Shibuya con las pantallas de vídeo en los edificios y la estatua del perrito pero buscándolo nos topamos con unos sin techo que viven debajo del puente del metro. A pesar de ser una sociedad tan adelantada no es capaz de darle un hospedaje a todo el mundo. Contrastes de este país. Total, que al final llegamos y, cómo no, vemos que para la próxima debemos tomar la salida que dice Hachicko Exit. Si es que no estamos en lo que estamos.
Día 14 de agosto. Nikko Hoy nos damos un madrugón y salimos en la línea Ginza a la estación de Asakusa. Llegamos con tiempo y montamos en el tren que nos llevará a Nikko. Tal y como dice el billete en 2 horas y 5 minutos clavados estamos en la estación de Tobu-Nikko, son unos máquinas estos japoneses. Salimos de la estación y preguntamos que línea de bus nos lleva a las cataratas Kegon, un amable empleado de la línea de autobuses nos lo indica y allí que nos plantamos en la parada. Tomamos el bus y en marcha, ni que decir tiene que los autobuses en cuestión son la caña, pantalla de video de TFT (por supuesto) anunciando cual es la próxima parada de la ruta en varios idiomas, chino e inglés incluido, así como un panel indicándote cuanto te cuesta el billete según vas avanzando. Antes de llegar a las cascada Kegon nos bajamos en la parada del Teleférico de Akechidaira y subimos en el. El recorrido dura tres minutos a un mirador que hay en una montaña para ver una panorámica del lago, las Cascadas Kegon y la cascada Hirakumo. Las vistas muy bonitas merece la pena parar para verlas.
Después de algo más de un par de horas por allí decidimos comer algo en un restaurante local pero, claro, aquí el inglés nada de nada. Cuando las ganas de comer aprietan se busca uno la vida. Saco la cámara de fotos y le hago una foto al menú de plástico que queremos comer y subimos para arriba al restaurante. Cuando llegamos la mujer que nos atiende me empieza a hablar en japonés así que le digo algo como 'nihon wakarimasen' (no entiendo japonés) le enseño la foto y ella tras identificar los platos lo teclea en la caja registradora; le pido cerveza en japonés 'biru' (esto sí lo entiende...jeje), teclea de nuevo y nos señala lo que nos cuesta la comida, pagamos y nos da unos tickets. Nos sentamos y esperamos nuestra comida. Al rato aparecen con ella y nada a comer. Tras volver de nuevo a la estación de autobuses y ponernos en cola alrededor de las 15h vemos a la gente del grupo con el que habíamos venido aparecer por allí, suponemos que vienen de los templos. Montamos en el bus y para abajo, hay caravana y tardamos una hora en llegar hasta la zona de los templos, creía que casi no llegábamos. Bajamos en la parada del Puente Shinkyo (justo a la entrada a la zona de santuarios), lo vemos y seguimos para arriba para llegar a la zona de los templos. Son las 16h y cierran a las 17h, así que habrá que hacer una visita semi-relámpago. Entramos y pagamos la entrada al templo de Toshogu, que es increíble. Junto con el resto de los templos de Nikko que se construyó como mausoleo del Shogun Tokugawa Ieyasu y que sin duda son los mejores templos que vemos en todo Japón, además de que son los originales del siglo XVII y no han sido reconstruidos como el resto de los templos de Japón básicamente porque se han quemado ya que son de madera. Dentro de Toshugu vemos el conjunto y los tres monos que según la leyenda representan la figura de "no ver, no oír, no decir cosas malas", así como el gato durmiente, grabados en madera en los dinteles de una de las puertas que da acceso a la subida a la tumba del Shogun. Lo dicho, los templos alucinantes. Seguimos la ruta del templo y llegamos a una subida a la tumba del Shogun Tokugawa Ieyasu pero es una cuesta llena de escalones y decidimos no subir y ver el resto del conjunto.
A las 17h terminamos la visita. Prueba superada. Eso sí, este conjunto de templos se merece una visita con más tiempo porque son impresionantes, a lo mejor en otra ocasión. Bajamos de la zona de templos y volvemos a pie hasta la estación ya que hay bastante caravana en la carretera y queremos pillar el tren de las 18:10h, así que hacia allí nos dirigimos. Por el camino empieza a chispear pero llegamos a tiempo para tomar el tren y a las 2 horas y algo estamos en Tokio, cogemos el metro y al hotel a relajarnos. Mañana más. Día 15 de agosto. Kioto Tras saber que la gente del grupo va a ir a Kioto en bus decidimos que no queríamos meternos más de doce horas en el cuerpo de carretera hasta Kioto (luego sabríamos que serían algo más de quince horas), así que nos levantamos tempranito y pillamos un taxi hasta la estación de Tokio donde canjearemos nuestro querido Japan Rail Pass para ir a Kioto en los Shinkansen (trenes bala) como unos señores. Llegamos a la estación y vamos a la oficina de JR y tras los tramites de rigor nos dan el Rail Pass y le pedimos los billetes a Kioto. Fácil y sin problemas. Nos dan asientos reservados y nos dicen el andén. Seguimos la bien señalizada estación y llegamos al andén en cuestión. Para asegurarnos le preguntamos a un empleado de la estación que nos confirma que efectivamente es el correcto. Vemos en los paneles el anuncio de la llegada del tren y, como siempre, con puntualidad japonesa llega el tren, que se para justo en las marcas designadas de las puertas pintadas en el suelo del andén...que caña!. Totamos en el tren, es espacioso, yo soy relativamente alto y no tengo problema para poner delante de mis piernas la maleta sin estorbar. No sólo eso, el asiento de al lado va vacío, bueno, el vagón entero va casi vacío, al contrario de lo que nos dijo la persona que organizaba el viaje. Hay sitio para el equipaje sin problemas y además pillar el billete ha sido juego de niños y para colmo el vagón vacío, cosa que nos confirmó otra pareja del grupo que también optó por ir en Shinkansen. Y esta gente en bus,en fin... Una vez en marcha, por supuesto a la hora indicada, el viaje tarda 2 horas y 37 minutos clavados en un trayecto de unos 560 Kilómetros, ya que vamos en los trenes Hikari, los Nozomi más rápidos y directos no entran en el rail pass pero tardan 30 minutos menos, y hacen 4 paradas en el trayecto. El viaje, ni que decir tiene, que es cómodo y silencioso, además de tener servicio de catering durante el trayecto (de pago, claro) si quieres algo lo puedes comprar a una azafata que pasa con el carrito. Una cosa curiosa, de las muchas, que nos llamó la atención es que tanto el revisor como la chica del catering tanto a la entrada del vagón como a la salida hacen una reverencia al pasaje, sí señor, que gente más educada. Aparte cuando el revisor entra a pedir los billetes, además te suelta algo en japonés que por supuesto no entendí y su correspondiente reverencia al igual que cuando te pide el billete te lo sella y reverencia. La educación y el respeto lo primero, así da gusto. Otra cosa curiosa en los Shinkansen es que pasa una azafata con una bolsa donde los pasajeros depositan todas la basura y desperdicios que puedan acumular porque los japoneses tienen la costumbre de comer su obento en casi cualquier lugar y el tren no iba a ser distinto. Por la megafonía y en los paneles de cada vagón te va informando sobre las paradas tanto en japonés como en inglés, realmente cómodo y rápido. Bueno, pues llegamos a la estación de Kioto, bajamos en el andén y vamos a la salida. Enseñamos nuestro billete y el rail pass y listo. Lo que más nos impresiona es la estación de Kioto, ¡es una pasada!, enorme, tanto que en interior hay un hotel de superlujo y un gran almacén (Isetan), de 13 plantas, además de tiendas, restaurantes y comercios varios.
El gran almacén es enorme, en las plantas de abajo (dos por debajo del suelo) tiene todo lo relacionado con comida, tanto fresca como recién cocinada, delante de tí ves a los cocineros haciendola, tras los cristales, pastelería. Una planta entera dedicada a los pasteles, son muy golosos incluso en pleno agosto. Es la hora y nos vamos al anden en cuestión, ¡qué calor!. Llega el tren y montamos, ¡qué fresquito, de maravilla!. En una hora y algo estamos en Himeji. Al andar hacia la salida vemos la flechas que anuncian la oficina de información y allí nos plantamos, nos dan un plano e información de como llegar al castillo por lo que es famosa esta ciudad.
Seguimos andando y llegamos a la torre principal donde te tienes que quitar el calzado y ponerte unas chanclas que te ofrecen o ir descalzo pero te dan una bolsa, reutilizada curiosamente, para guardar tus zapatos y que lo lleves contigo. Subimos los 6 pisos pasando por las estancias del castillo que, todo sea dicho, está bastante vacío, apenas una espada, dos lanzas, algunas reproducciones, una armadura medieval japonesa, algunos sellos de señores feudales y poco más. Total, que la caminata hasta arriba pues como que no merece la pena y con el calor que hace menos todavía porque sudamos lo que no está en los escritos. Foto y para abajo pero a la voz de ¡ya!. Bajamos y te encuentras con el sitio donde te puedes volver a poner tu zapatos y devolver las zapatillas que te prestaron junto con la bolsa......lo curioso es que hay una persona encargada de doblan y comprobar las bolsa de plástico. Salimos y buscamos una tienda donde comprar alguna bebida fresca, nos hidratamos y nos sentamos a la sombra de unos árboles en unos bancos para descansar algo. Tras un pequeño ratito vamos a los jardines de Koko-en que están justo al lado del complejo del castillo. Al llegar mostramos nuestro pedazo de entrada combinada y para adentro. El jardín en cuestión no es un jardín sino un conjunto de jardines donde incluso hay una casa de té. La entrada promete, accedemos a un jardín japonés con su estanque, su puente y su cascada de agua todo verde y muy bien cuidado, precioso. Sólo esto ya merece la visita.
Llegamos casi sin contratiempos al hotel y digo casi porque salimos por otra salida de la estación y tenemos que darle la vuelta entera para ir a la puerta principal y es enorme. Cuando llegamos preguntamos por la maleta y nos dicen que la han subido a la habitación y nos dan la llave. Subimos y vemos nuestra habitación, también de estilo japonés con tatami y futones, está bien. Nos refrescamos y me voy al PC de abajo a descargar las fotos del día y estando allí pregunto en recepción si ha llegado el grupo y me dicen que no, que tienen la hora estimada de llegada sobre las 20:15h. Bueno, sigo con lo mío y alrededor de las 21h empieza a llegar la gente. ¡Ostras, qué dolor! Casi 15 ó 16 horas en un bus, eso sí, espero que hayan visto los lagos y eso pero al hablar con ellos me comentan que sí, unos 10 minutos y lejos del mejor sitio. Lo dejo porque veo que la gente anda muy calentita con el tema. Después subo a la habitación y nos arreglamos antes de ir a comer. Encontramos un sitio pero nos dicen que a las 23h cierran y que son las 22:30h le decimos que sin problemas. Luego sabremos que a partir de las 11 de la noche la mayoría de los garitos cierran sino han cerrado antes. Qué diferencia con Tokio. Pedimos la cena y vemos que en la carta tienen "Jamón serrano", ¡qué risa, Dios, estos japoneses! Por supuesto lo pedimos y cuando nos traen la comida nos tiramos a probar el jamón que no es de la mejor calidad pero viene en aceite de oliva y del bueno. ....ñam ñam.... ¡qué rico!. Después de cenar vamos a un Starbucks y pedimos un helado de mango granizado riquísimo y para el hotel donde vemos a algunos compis comentando la jugada del día. Cuando les contamos nuestro día empiezan a cambiar de color progresivamente, del rojo al morado pasando por el rojo intenso. Mucho autobús, la cosa se empieza a poner muy divertida, que susto. ¡Ala!, a dormir que ha sido un largo día. |