El DiarioEs posible, por ejemplo, atravesar en barca los manglares en busca de los simpáticos manatíes, observar los rorcuales amartelados en la bahía de Samaná y, cuando se hayan visto suficientes maravillas naturales, volver a la civilización y prepararse para la fiesta. La gente de la primera ciudad europea en América, Santo Domingo, no pasa precisamente el día admirando la arquitectura colonial de sus casas: esta urbe no sólo cuenta con un único carnaval, sino con dos, ambos cargados de desfiles, carrozas muy elaboradas, música en directo y baile en todas las calles. Los carnavales precuaresma también se celebran en Santiago, Cabral, Monte Cristi y La Vega y, si el viajero se queda con ganas de más, puede acudir a los dos principales festivales de merengue del país, el Festival de Música Latina anual y los campeonatos nacionales de surf y windsurf. ExperienciasNormalmente son grandes complejos hoteleros de reconocidas empresas, que toman parte de litoral para sus instalaciones, cuyo objetivo es ofrecer todo aquello que puede interesar al turista y convertir el complejo en una pequeña isla donde no haga falta salir al exterior para nada. Este es el destino ideal para aquellos que busquen tranquilidad, sol, playa y que se lo hagan todo. A pesar de esto, hay una serie de actividades para los más inquietos y así poder conocer un poco la isla. Algunas de esas excursiones que nos fueron ofrecidas eran: - La Aventura Tropical - Saoná (en avión) - Catamarán - Cayo Levantado - Santo Domingo - El Paraiso de Pedro - Rancho Baigüate. Rafting Nosotros tan sólo elegimos dos, la Aventura Tropical y la visita a Santo Domingo, para conocer el entorno natural y urbano. Con la Aventura Tropical tuvimos ocasión de recorrer parte de la isla y zonas rurales en jeep y cruzamos cultivos y cañaverales para dirigirnos a Las Cascadas de Dama Jagua y ascender sus siete pozas y saltos de agua. Posteriormente paramos a almorzar para probar los típicos platos dominicanos. Después nos esperaba un paseo a caballo de unos 45 minutos hasta llegar a una cuadras para ver un par de toros de más de 1.000 Kg. De vuelta pasamos por un poblado para comprar objetos típicos y regatear con los dominicanos, de paso nos mostroraron algunas serpientes, que pudimos tocar y fotografiarnos. Esta es una de las excursiones que más gustan puesto que se combina la visita a la isla con actividades físicas. La excursión de Santo Domingo fue totalmente distinta, queríamos conocer algo de la zona monumental de la isla. Partimos en autobús cruzando el país de norte a sur recorriendo el Valle de Cibao, Santiago de Loa Caballeros, La Vega, Bonao, hasta llegar a la ciudad de Santo Domingo. En la ciudad visitamos la Cueva de Los Tres Ojos, tres manantiales de aguas cristalinas, rodeados de jardines tropicales. A continuación nos dirigimos a la zona colonial de Santo Domingo, fundada en 1498, para conocer la Catedral de Santa María La Menor (no está permitida la entrada en pantalón corto o camiseta sin mangas); el Alcazar de Colón; la plaza "La Atarazana" y paseo por la calle de Las Damas. Después del almuerzo visitamos el Acuario Nacional y el Mercado Modelo, donde se podían realizar compras. Por nuestra cuenta, un grupo de compañeros visitamos la ciudad de Puerto Plata, conocimos la ciudad, comimos langosta y tuvimos ocasión de ver por nosotros mismos la realidad del país y tratar con sus gentes. Existen tres cosas típicas del país, el larimar, el ámbar y la playa de la palmera de la foto de Ron Bacardí. El laimar es una piedra, cuanto más manchas blancas y menos azul sea es que es menos puro y esta sacado de piedras con poco valor, aunque intentan vendértelo caro. El ámbar en la mayoría de los casos es plástico o resina y sólo podemos descubrir si es auténtico si poseemos un linterna de luz ultravioleta o hacemos pruebas de flotación. Si es muy barato no será ámbar. Y la playa de la palmera, todas las playa que encontramos en el Caribe presumen de poser dicha playa. La foto está tomada en Cayo Coco. Este fue nuestro primer viaje juntos al extranjero, a medida que empiezas a viajar te das cuenta de muchas cosas, una de ellas es que siempre intentan asustar al turista para que no salga del recinto o vaya por su cuenta y así te gastes el dinero con ellos, esto no es muy bueno para la economía del país ya que se enriquecen unos pocos. Por otro lado cada vez sientes más ganas de relacionarte con la gente y descubrir el lugar por tí mismo, sin intermediarios que sesguen la realidad o la modifiquen según sus intereses. Lo que no puedo negar es que todo el mundo se contagia de esa manera de vivir tranquila y despreocupada que te hace olvidar el estrés y la velocidad a la que cada vez con más frecuencia nos está sometiendo esta sociedad que quiere compararse al estilo de vida americana cuando nosotros somos los que mejores sabemos disfrutar de la vida. |